Sobre mi

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Me llamo Julia Laberinto y soy médico residente de Psiquiatría en un hospital de Madrid. 

Desde hace algunos años trabajo en un proyecto artístico multidisciplinar que explora los caminos que unen la literatura y la salud mental.  A través de la lectura, la escritura, la pintura y la fotografía trato de capturar los puntos en los que convergen estos dos mundos y retratar los paisajes mentales de la locura. 

Este camino que comencé desde la periferia, desde el punto de vista de un observador, se ha ido transformando en un viaje interior hacia lo potencial, hacia  la condición universal de la enfermedad mental que nos atraviesa a todos de una u otra forma. 

Mi arte se inspira en las observaciones que emanan de mi práctica clínica, en la naturaleza, en las influencias mágicas e inexplicables del surrealismo y en la  mística simbología del Tarot. 

Algunos de mis poemas pueden encontrarse en la plataforma literaria Liberoamérica, en la antología 52 semanas de Entropía Ediciones y en la revista Guacamayo de la editorial Ojos de Sol. También he colaborado con el proyecto Poesía o Barbarie del colectivo Másquepalabras.

 

Extraños

En 2018 comencé a trabajar en Extraños, un proyecto artístico multidisciplinar sobre la enfermedad mental. Este se construye en torno a la poesía y la expresión lingüística de la locura y cuenta con cuatro elementos principales: la obra escrita, los recursos audiovisuales -como el videoclip- y la música. 

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Invisibilidades

 

Invisibilidades es una historia sobre la memoria contada a través de su opuesto: el olvido.

Se trata de un videoclip poético en el que la palabra, la imagen y la música se fusionan para construir una metáfora de la enfermedad de Alzheimer. 

Nos metemos en la piel de una persona que está empezando a olvidar todo lo que hay a su alrededor. La imagen nos muestra un mundo distorsionado, amenazante, incompleto. Intuimos las formas y los significados, pero somos incapaces de precisar la naturaleza de las cosas, como si esta formara parte de un sueño o de un recuerdo lejano. 

Y con el olvido de las diferentes realidades, desaparecen también las palabras que sirven para nombrarlas. El poema que acompaña al vídeo se llena de interrogantes: ¿cuánto valen nuestros recuerdos? ¿hacia dónde nos dirigimos cuando no podemos evocar el origen? ¿desaparecen las cosas si olvidamos su nombre?

Como ocurre con las personas que padecen Alzheimer, nuestro personaje vagabundea sin rumbo al anochecer. Rodeado de una naturaleza extraña e irreconocible, recorre un camino poblado de reflejos y de sombras que le conducirá a verse a sí mismo como un extraño.

Raíces y abismos

La melancolía crece y se expande como la raíz de una experiencia extraña, inexplicable. Sobre el vacío del abismo y la tundra verbal, la identidad se fragmenta. Una idea reconstruye el mundo perdido, una voz que no es la propia invade el paisaje interior. Una inquietante máscara oculta el verdadero rostro, arrastrándolo hacia su desaparición.